jueves, junio 16, 2005

mi historia con La Renga

Resumen de mi historia con La Renga.

A ver. Lo ideal sería que mientras lees esto puedas oír algo de estos hermanazos argentinos. Pero no es fácil. Es que por acá es más bien complicado conseguirte un disquito de ellos. La distribución anda malita, y en realidad a veces hay que manejar más bien un poco el dato de las disquerías más escondidas, las del subterráneo, las del centro comercial no tan visitado por la muchedumbre.

Tampoco se trata de que La Renga sea un grupo de elite. De hecho no lo es. Su música es un rocanrol de fuego y corazón, simple y duro como un martillo. Real. Fuerte. Imprescindible.

Los escuché por primera vez hace unos cinco años, cuando el maravilloso proyecto Rock & Guitarras de Alfredo Lewin nos inflamaba el día entero con su rock sin concesiones. Allí se apareció La Renga por mis orejas, con su “Balada del Diablo y La Muerte”, como nave insignia de una Armada Invencible de Canciones.

No me extenderé hablándote de sus temas, ya que si no las conoces puede que no valga la pena. Es medio latero describir la música si no la puedes escuchar. Sólo te diré que me dejaron una marca indeleble en el alma, como señales de vivencias que la banda es capaz de transmitir y que uno no puede dejar de sentir como propias, muy cercanas a lo que a mi vez me ha tocado pasar. Más encima, todo en clave de hard rock puro y duro. Qué mejor.

Pues bien. Como buen fanático, en algún momento se le gatilla a uno el deseo de verlos en vivo. (Mención aparte para el sueño de traerlos por cuenta propia. Tuvimos una conversación con un grupo de amigos. La apuesta era que cada uno vendiera su auto y entre todos hacer las monedas para contratarlos. En fin. Otro plan fallido.)

El caso es que más o menos en agosto o septiembre de 2002 escucho por Radio Futuro (cuando era aún audible...), la noticia que esperaba: La Renga viene a Chile. Fecha: 19 de octubre.

Parece que la mesa comienza a estar servida para el banquete. A estas alturas y después de haberme sumergido por mucho tiempo a gozar de su música, La Renga ya era una de mis bandas favoritas, si no la que más...

A través de la web me había enterado de un dato interesante. En sus recitales, La Renga junto con un grupo de sus incondicionales (conocidos como Los Mismos De Siempre), publican una hoja, un panfleto, en el que se mostraban mensajes de la banda a sus fans o viceversa, letras de canciones nuevas, reflexiones, pensamientos. Esta publicación se llama “El Precipicio”. Estaba claro entonces mi objetivo: comunicarme con la banda y ofrecerme para colaborar en la edición chilena de El Precipicio.

Navegando por estos mares virtuales di con varios correos que podrían servirme.

Paralelamente, escribí un texto acerca de mis impresiones de la banda, y lo envié a algunas páginas de foro, y a algunas radios de por acá.

Uno de los correos que me conseguí era nada menos que del Gordo Gaby, manager de La Renga, quien me contestó breve pero afectuoso. Dijo que podría ser, pero que a lo mejor me convenía más contactarme con la producción del evento en Chile.

Otra vez a través de la web, me comunico con el productor chilensis, un tal Jorge Toro. A él le cuento mi cuento y me lo compra de una. O sea: el pone la plata, yo la gráfica, y me pide que no le comente más a la banda, ya que será una sorpresa.

A todo esto, ya era habitual el intercambio de correos con el Gaby, pero por supuesto, ninguna mención de El Precipicio.

Con Toro, por otra parte, ni nos conocíamos. Fuimos avanzando con la publicación pero todo vía e-mail. Recién cuando le tocó pasarme las monedas para la impresión nos vimos las caras. Es un lolo flaco y a medio chasconear, con cara de no quebrar un huevo, y menos de estar de empresario en lo que sería, a mi modesto entender, el mejor recital del 2002 en Chile.

Por mi parte, me di unas cuantas vueltas por el barrio imprentero de San Diego, buscando la oferta y la rebaja en películas, planchas, papel, guillotina y tiraje, todos los ingredientes para El Precipicio.

Toro tuvo una buena idea: que por radios y páginas web se le avisara a los fanáticos chilenos que podían enviar sus impresiones con respecto a la banda, sentimientos, pensamientos y todo eso, para preparar “algo especial”. Nunca se dijo nada acerca de El Precipicio. El secreto se mantuvo bastante bien, después de todo. Llegaron suficientes textos como para llenar las cuatro hojas tamaño media carta programados.

Y bueno. Llegó el día esperado. Como decían los afiches “el sueño ya es realidad”.

Viernes 18. La Renga llega directo desde el aeropuerto hasta la Rock&Pop, para presentarse en “La Cosa Nostra”, radio y programas oficiales de la banda en Chile.

Ese mismo día en la mañana Toro me había llamado para decirme que mi nombre estaba inscrito en la Radio como invitado para juntarme con los rengos. Qué mejor.

Por supuesto que el trabajo de impresión sólo estuvo listo ese mismo día en la tarde. O sea, tuve que salir de vuelo de la pega, atravesar Santiago en el Lada, saltándome luces rojas y pares, para recoger los cinco mil precipicios y luego volar hacia la radio.

La llegada fue simpática. Me reportó en la portería, con mis panfletos bajo el brazo. El guardia me busca en la lista, me encuentra y, mientras me abre la puerta (para envidia de los fans que esperaban), avisa hacia adentro: “ya estamos listos, llegó el último de los invitados”.

Adentro, en el subterráneo, la cosa ya estaba casi andando. Mientras sonaban unos comerciales por los parlantes me empecé a ambientar. Pregunto por Toro y por el Gordo Gaby, a quien quería conocer. Ninguno de los dos había llegado, ya que estaban en la aduana de Los Andes sacando parte del equipo. Es que Le Renga venía con toda la parafernalia, no con el show a medias como tanta banda mula que llega por estos lares...

Bueno, el caso es que me convertí en el único representante de El Precipicio en el programa.

Después de los correspondientes saludos con cada uno de los rengos, le dije al Carlitos Costas (conductor de La Cosa Nostra), la situación. Me daba un poco de lata presentarlo solo, ya que lo habíamos hecho entre Toro y yo. Pero qué más se podía hacer. Costas sugirió que yo los mostrase.

El programa estuvo re entretenido. Además de La Renga, estaban los chicos de Weichafe, poderoso trío chileno, encargado de abrir el recital de los argentinos. Ellos estaban con sus instrumentos, ya que iban a tocar en vivo.

Se nos dio la opción de quedarnos dentro del estudio, donde sólo oiríamos los instrumentos a la hora de tocar, o estar afuera, con el control, pero oyendo todo el audio. Obviamente, preferí estar adentro, con las dos bandas. Además. Allí estaban las infinitas botellas de cerveza que el Kirk y otros de la producción entraban a cada rato. (Ese era un gran detalle, ya que el lugar estaba demasiado caluroso.

Bueno, el caso es que luego de unos cuantos temas de Weichafe y La Renga alternaditos, llegó la hora de las preguntas del público presente. Allí el Costas me dio la pasada a mi para que presentara la sorpresa de El Precipicio.

Fue re simpático el momento. Realmente Los chicos no se lo esperaban y quedaron emocionados, “ro copados” como ellos mismos dijeron.

Repartí hojas para todos los presentes y me llevé unas cuantas felicitaciones, abrazos y besos de todos (es que estos argentinos son súper besucones). La conversa y la tomatera continuaron hasta bien tarde en otros sitios, y allí se fue afianzando una especie de amistad bien especial entre todos los allí presentes y la Renga.

Bueno, la historia puntual la dejo hasta aquí nomás, para no latear con más detalles. Sólo quiero agregar dos cosas:
1º.- que el Precipicio salió casi solo y espontáneamente. Ninguno de los que participamos nos conocíamos previamente. Incluso se me acercaron un par de personas en la Rock & Pop, emocionadas porque sus textos estaban en el panfleto.
2º.- Al otro día, después del recital, me fui a meter a los camarines a felicitar a la banda. Cuando voy de vuelta, por un pasillo veo que delante de mí va un tipo enorme y chascón al cual todos le preguntan cosas, que él responde con inconfundible acento argentino. Yo digo en voz fuerte y desafiante: “¡A ver, quién es el Gordo Gaby aquí!”
Él se da vuelta y grita “¡Yo soy!”. Le digo “Yo soy Pablo Padilla”. Él me dice “¡¡Hermano!!” y nos abrazamos re fuerte. Creo que ese abrazo fraternal y cálido resume bastante bien lo que ha sido mi relación con esta banda, que ahora no dudo en calificar como mi favorita absoluta. Si me preguntan por el rocanrol con corazón, yo respondo La Renga a todo volumen. Si me preguntan por actitud y aguante, canto La Renga. Si buscan hermandad, amistad y la mejor onda, entonces buscan a La Renga.

5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

genialllllllll, extremamente envidiable tu experiencia con la renga, me han gustado realmente tus escritos, m han entretenido y m han logrado llegar, con esto digo k m ha sido facil imaginarme las situaciones y tb m han conmovido algunas reflexiones tuyas, llegue aki por le flog rengo, renguera de corazon, m encantaroia saber k onda con el precipicio actualmente ya k soy de temuko y por aca es redificil conseguir algo asi, aun llendo a los conciertos, ojala responda mi consulta en flog k voy a dejar.

11:29 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

fotolog.net/el_arteinfernal

11:32 p. m.  
Blogger Alejandro said...

Che muy buena (y totalmente envidiable) tu experiencia... que digo, EXCELENTE!!.
Soy un fanático de la banda desde mi primeros años de escuela, ahora ya tengo 23 y escuhcar una historia así de una banda tan grande, siendo tan naturales llenan el alma.
Felicitaciones por lo logrado! no conocí tal historia y gracias por hacerla pública.
¿Cómo puedo conseguir un ejemplar de esa edición? Me gusaría muchísimo poder tener uno de esos, en serio.
Sin más, te dejo mi correo x si la tenes en digital.
Un abrazo hermano chileno/renguero.
El rock and roll no morirá jamás!!

Ale

df.alejandro@gmail.com

9:26 a. m.  
Blogger paolo said...

hola, la verdad es toda una poesía tu historia, creo que no lo habrías podido contar mejor, las palabras juntas en los momentos justos... me interesa y mucho, hacer que la renga toque en concordia! cómo se arregla eso, es posible...??? ensutrampaelcazador73@hotmail.com

11:42 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

cómo puedo obtener una copia de esa edición?
saludos

5:40 p. m.  

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